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miércoles, 19 de junio de 2013

Desayuno en La Albufera



    La Garcilla Cangrejera Ardeola ralloides  se va acercando muy lentamente, sabe que estoy allí inmóvil, observándola. Me mira y después retrocede, se aleja pero no demasiado. Algo llama su atención en los campos de arroz y a pesar de su desconfianza  vuelve a acercarse, su mirada  se desvía constantemente hacía mi posición y hacia el lodo donde escarba una pequeña criatura. Al final decidida o por hambre, la garza avanza, 


Fija la mirada y  se lanza como una flecha. Después con su presa en el pico se dirige hacía un pequeño charco donde la lava varias veces y luego se la traga.
Durante un buen rato repite la operación varias veces, al final a  aceptado mi cercanía  y aunque no me pierde de vista sigue con sus tareas.



  


 Yo creía que estaba atrapando cangrejos pero  tras observar atentamente me doy cuenta de que lo que está cazando es un inusual insecto ortóptero llamado Grillo  Topo o Alacrán Cebollero Gryllotalpa gryllotalpa que vive en túneles de hasta un metro de profundidad y que puede llegar a ser una amenaza para los cultivos.





 
   Después llegan las gaviotas de Audouin Larus audouinii  y comienzan con su particular festín. Estas aves si que atrapan cangrejos y es curioso que su comportamiento es similar al de las garzas. Cada vez que cogen un crustáceo y antes de tragárselo le dan un buen lavado para quitarle el barro.







 
   Por allí se acercó una pareja de  Archibebes Comunes Tringa totanus  que picotearon durante un rato por el lodo para luego desaparecer sin avisar.



   Su lugar lo ocupó el simpático Chorlitejo Grande  Charadrius hiaticula  hasta que una escandalosa Cigüeñuela Himantopus himantopus decidió espantarlos.





   También se apuntó al banquete una Garza Real Ardea cinerea y después sus primas pequeñas, la Garcilla Bueyera Bubulcus ibis  y la Garceta Común Egretta garzetta   a la que también parece gustarle el Grillo Topo.








Al ver su plumaje nupcial  agitado por el viento, no puedo dejar de pensar en las damas de la antigua Francia que adornaban sus sombreros (aigrettes)con penachos de estas largas plumas, seguramente intentando igualarse en belleza  con estas aves.




   Y mientras todo esto acontece en los inundados campos de arroz, sobre mi cabeza  revolotean con acrobáticas maniobras los Fumareles Cariblancos Chlidonias hybridus.-







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